Las sequías son causadas, principalmente, por modificaciones periódicas del nivel de lluvia, posiblemente a causa de cambios climáticos de largo plazo. La desertificación es causada por la pérdida de la vegetación y la consecuente erosión del suelo debido a la combinación de sequía, exceso de pastoreo y manejo deficiente del suelo. La lucha contra la desertificación y la sequía requiere de una acción sistemática, decidida y cooperada entre las naciones para mitigar sus efectos, teniendo en cuenta que ambos procesos amenazan al desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria en decenas de países afectados por ellos. Sigue el siguiente enlace: